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A fines de diciembre del 2020, Uruguay vivía un momento crítico con respecto al COVID-19 y el gobierno decidió, entre otras medidas, suspender los espectáculos públicos y, como consecuencia, dejar sin trabajo a gran parte de la industria cultural.

Casi seis meses después, vacunación de por medio y con una tendencia de casos activos claramente a la baja, las medidas se flexibilizan y las puertas de la cultura se vuelven a abrir. En ese marco, es que este sábado 10 de julio la Sala Camacuá vuelve a albergar un show de música en vivo.

Será la presentación de la banda de funk La Groove Machine, a partir de las 21 horas y con entradas que ya están agotadas. La cartelera proseguirá el viernes 23 de julio, cuando se presente el cantante pop y productor Max Tejera.

Andrés Blanco, integrante del equipo de gestión de la Sala Camacuá, conversó con Conexión Camacuá previo a la reapertura y confesó que «el receso fue durísimo», aunque «como sala tratamos de buscar alternativas de reconversión», como por ejemplo el trabajo con productoras cinematográficas.

Pese a que los protocolos vigentes impiden una vuelta completa (por ejemplo el aforo está reducido al 30%), Blanco asegura que están «muy contentos con el reinicio». «No es una vuelta que a los músicos y al resto de la industria los vaya a salvar, pero es una buena forma de retomar y calentar los motores para adelante», analizó.

Con la mirada para adelante, Blanco adelantó que en los próximos meses estarán en Sala Camacuá dos festivales clásicos como Canciones de Otoño y Animalas. Afortunadamente, valoró, «llueven ideas y propuestas, porque la gente del ambiente quiere trabajar y esta Sala es muy querida».