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El Sindicato de Trabajadores de la Industria Química (STIQ) se movilizó desde el viernes hasta el martes inclusive, con una caravana pueblo a pueblo que recorrió desde Bella Unión hasta Montevideo. El objetivo: denunciar los artículos de la Rendición de Cuentas que propician el cierre de ALUR y la pérdida de miles de puestos de trabajo.

En diálogo con La Trama, el dirigente del STIQ, Sebastián Aspiroz hizo un repaso de las actividades realizadas y un balance de las mismas. La movida empezó, con un encuentro con el Sindicato de Obreros de la Caña de Azúcar y la visita a la planta de ALUR en Bella Unión.

Prosiguió con asambleas en distintas localidades como Belén, Constitución, Salto, Paysandú, Young, Fray Bentos, Mercedes, Dolores, Nueva Palmira, Carmelo, Colonia del Sacramento, Colonia Valdense, Ecilda Paullier, Santa Lucía y Canelones. En cada una de ella se conversó con la gente y se repartió volantes informativos, además de irse incrementando la caravana.

«La gente en la calle nos recibió muy efusivamente», destacó Aspiroz, quien recordó que al llegar a Canelones se tuvo que dividir el grupo porque no entraba en el lugar que estaba previsto. El último día, tras recorrer varios pueblos canarios, la marcha entró a Montevideo por el oeste, concentró en ALUR Capurro y desde allí fueron caminando hasta la Plaza 1° de Mayo.

En la Plaza, se realizó «un acto excepcional», donde también se acompañó la movilización que estaba haciendo la Mesa Sindical Coordinadora de Entes. «Tenemos solamente palabras de agradecimiento. Sentimos que la caravana fue sencillamente impresionante», concluyó Aspiroz.