Radio Camacuá
Mix olímpico – Orgullo sudamericano

Mix olímpico – Orgullo sudamericano

María Pía Fernández (26) debutará en sus primeros Juegos Olímpicos en Tokio 2020. Será en la prueba de 1500 metros, donde tiene como mejor marca personal un tiempo de 4:09.45, y es la única representante sudamericana en esta prueba dentro de las 45 atletas olímpicas.

Su presencia en los juegos es fruto -como la gran mayoría de los deportistas- de muchísimo trabajo, esfuerzo y superación permanente de obstáculos, pero que en Pía tiene algunas características particulares.

A los 13 años se destacaba entre los compañeros del liceo -en la Ciudad de Trinidad, departamento de Flores- por cómo les ganaba corriendo en las clases de Educación Física. Esto despertó la atención del entrenador Sebastián Allende, quién percibió las condiciones naturales de la adolescente y la motivó a continuar entrenando en las pruebas atléticas.

En diálogo con Zona Mixta Radio, María Pía nos comentó: “mi hermano más grande (cuatro años más que ella) siempre fue mi referente y fuimos siempre muy competitivos. Desde ir al almacén a ver quién llegaba más rápido y volvía. Quería hacer todo lo que él hacía, si bien después él no siguió en el deporte, creo que fue un impulso muy lindo para seguir en el deporte”.

Rápidamente comenzó a romper récords nacionales, a viajar al exterior, con la motivación que eso implica para los adolescentes. Justamente uno de los puntos débiles en la formación de los atletas uruguayos refiere a esa etapa entre los 15 y 18 años donde las exigencias académicas y también laborales hacen que muchos talentos queden por el camino. “Cuando empecé, por el año 2008, en la escuelita de donde éramos 15 o 20 chiquilines, y cuando pasé a sub-18, o sea tres años después, en un momento quedé mano a mano yo sola con mi entrenador”.

Generar las condiciones y el apoyo para la formación de los deportistas es todo un tema en Uruguay, y más si sos mujer y de localidades alejadas de la capital Montevideo. “A mi pasó de tener todas las ganas, pero muchas veces no tenía plata para ir desde Flores a Montevideo para competir en los torneos sub-18 nacionales. Siempre tuve la suerte de tener un entrenador (Sebastián Allende) que agarraba su auto, me pasaba a buscar, me llevaba y me traía. En otros países se hace una detección de talentos y se apoya a los deportistas en poder avanzar en el proceso. En Uruguay te empiezan a apoyar una vez que llegaste al alto rendimiento”.

Y además, después de terminar el liceo, María Pía ingresó en la Universidad de la República a estudiar Fisioterapia. Compaginar entrenamiento, horarios, clases, alimentación, traslados, nada es fácil para quién pretende estudiar y ser deportista en Uruguay. Al punto de recibir sugerencias de profesores que le planteaban que tenía que elegir entre el estudio o entrenamiento. Pero si hay algo que se destaca en ella es su perseverancia contra el “no se puede”.

En su caso la pandemia desatada por el Covid-19 fue un baldazo de agua fría, ya que tenía la clasificación a los JJOO bajo el brazo y había destinado una preparación específica. Después de años de superar obstáculos y desafíos, un imponderable la hizo suspender las expectativas hasta el pasado 29 de junio del 2021, donde el ranking mundial la ubicó en el puesto 38 de 45 atletas que forman parte de Tokio 2021. Cuando el esfuerzo es tan grande, las alegrías se disfrutan el doble.

Competitiva al máximo

En Tokio 2020, la muchacha que llamaba la atención con su velocidad en las vueltas que daba en Plaza Centenario de Trinidad, será la única sudamericana que tendrá la prueba de 1500 metros, en el total de 45 competidoras.

Claramente no sólo llega el que quiere a la élite mundial, sino el que puede y se lo propone. Esa pasión que tiene María Pía la ha hecho sostenerse contra viento y marea. Pero ¿cómo empezó este camino?

Con 14 años viajó a Ecuador al sudamericano de menores, lo que le generó una gran motivación. Siguió compitiendo en diferentes instancias nacionales, sub-16, sub-18 y arrancó a competir en la categoría sub-20 con apenas 15 años. A partir del año 2012 empezó a competir en el exterior (Argentina), para mejorar el nivel con competencias más fuertes. En Rosario (Argentina) consiguió su clasificación para ir al Sudamericano en la prueba de 800 metros.

A partir de allí ha sido un cúmulo de experiencias, que incluyen Sudamericanos Lima 2015 (2º puesto) Juegos Panamericanos Toronto 2015, Iberoamericanos de Rio 2016, Sudamericano de Lima 2019 (1º puesto) Panamericanos de Lima 2019 (5º lugar), Mundial de Atletismo en Doha 2019 (actual récord nacional), Sudamericanos (el último, en Guayaquil 2021, con medalla de plata).

La prueba de 1500 metros se disputará en tres series de 15 atletas. Las mejores 6 de cada serie pasan directamente a las semifinales, y los mejores seis tiempos también se suman a ese lote de 24 atletas. En semifinales, se realizan dos series de doce atletas: las primeras 5 de cada una clasifican a la final, junto con los dos mejores tiempos, totalizando a doce atletas que disputarán la final olímpica. La última medallista olímpica fue la keniata Faith Chepngetich Kipyegon, con un tiempo de 4; 08, 92

¿Qué podemos esperar?

En diálogo con Zona Mixta, el profesor de educación física y especializado en Atletismo Santiago González, plantea que “un primer objetivo es volver a quebrar su propio récord nacional. Por lo que conozco sé que llega muy bien, después de un muy buen Sudamericano, y en España finalizó su proceso de entrenamiento de muy buena manera. Sin dudas que pasar a su siguiente fase es complicado pero sería excelente”.

El hecho de estar viajando desde hace tres años a León, España, donde realiza una preparación específica es uno de los puntos más altos de la preparación profesional que María Pía viene consolidando. Además de que desde el pasado mes de abril, fomra parte del equipo León Srprint Altetismo, Santiago plantea que “se ha ido al exterior para foguearse con atletas de gran nivel, y eso también hace que llegue a un muy buen nivel, mejorando sus niveles de competencia.Cuando ella compite acá, si bien realiza buenas marcas, pasa que corre sola, sin rivales. Es bien distinto el mejorar tus ritmos y mejoras. Pensá que cuando compite acá, Pía con un tiempo de 4 minutos 10 segundos, la que le sigue tiene una marca de 4 minutos 43 segundos”

En cuanto a las características de las competencias, la prueba de 1500 metros, además de implicar una estrategia bien consolidada y variable, “te requiere una velocidad muy interesante. En ese aspecto María Pía ha trabajado muchísimo y viene de hacer su mejor marca en 800 metros, por lo que se nota que se ha puesto lo más rápida que puede, y esa se evidencia con las marcas nuevas”.

Se sabe que clasificar a semifinales sería complicado, pero si uno mira los tiempos de la última campeona olímpica, María Pía está en la élite mundial, y si algo sabe esta muchacha es la de superar obstáculos. Pongale una fichita!

Mix olímpico: Tan atléticos como valientes

Mix olímpico: Tan atléticos como valientes

Déborah Rodríguez (28) competirá en los 800 metros llanos en sus terceros Juegos Olímpicos, mientras que Emiliano Lasa (31) tendrá su segunda experiencia en el salto largo. Atletas destacados que han sabido de irse a entrenar fuera del país para alcanzar su máximo potencial.

Uruguay participa en atletismo en los Juegos Olímpicos desde la edición de 1948. Andrés Silva es el atleta más joven en representar al país (18 años y 147 días en Atenas 2004) y el que más veces fue olímpico (cuatro participaciones), Ricardo Vera el mayor (33 años y 317 en Atlanta 1996) y uno de los únicos dos uruguayos finalistas olímpicos en atletismo (él en los 3000 metros con obstáculos en Barcelona 1992 y Emiliano Lasa en salto largo en Río 2016).

La delegación uruguaya más numerosa en cuanto a atletismo fue en Río 2016 con seis deportistas (Martín Cuestas, Nicolás Cuestas y Andrés Zamora en maratón, Andrés Silva en 400 metros con vallas, Déborah Rodríguez en 800 metros llanos y Emiliano Lasa en salto largo). Justamente los dos últimos, junto con la debutante María Pía Fernández en los 1500 metros, son los que repiten presencia en Tokio.

Déborah, la abanderada

Dentro de una tradición nacional, Déborah Rodríguez se sumó a la lista de abanderados procedentes del atletismo (Hércules Azcune en Londres 1948, Estrella Puente en Helsinki 1952, Darwin Piñeyrúa en Munich 1972 y Mónica Falcioni en Sydney 2000).

A sus 28 años, va por su tercera participación olímpica y es la mujer uruguaya con más éxitos deportivos. Es la única en haber ganado una medalla en un Mundial, además de ser dos veces Bronce panamericano, dos veces campeona sudamericana de los 800 metros y tener siete medallas en Sudamericanos de mayores (cuatro de oro). En 2020 ganó el Premio Charrúa 2020 que otorga el Círculo de Periodistas Deportivos del Uruguay como mejor atleta del país.

A los cuatro años comenzó a practicar atletismo por influencia de su madre, pero también incursionó en gimnasia artística, handball, judo, natación y ballet. Al principio no le iba demasiado bien en la pista, pero alentada por el consejo del entrenador Andrés barrios, decidió mudarse a Maldonado para buscar un crecimiento en su carrera deportiva. Si bien su primera experiencia olímpica fue en los 400 metros con vallas, se fue especializando en los 800 metros llanos, prueba donde competirá por segunda vez en Tokio.

Los 800 metros son el más corto de los eventos de media y larga distancia, una prueba que combina elementos de velocidad, pero también de resistencia y mucho de táctica.

En la modalidad femenina, debutaron en los Juegos de Ámsterdam 1928, pero fueron suprimidos del programa olímpico hasta Roma 1960. ¿La razón? Las autoridades deportivas de la época consideraban que era una prueba demasiado dura para las atletas.

Cada atleta debe permanecer en calles separadas durante los primeros 100 metros de la prueba, para luego ser libres de usar cualquiera de los carriles.

¿Cómo llega a Tokio 2020?

La atleta uruguaya clasificó en el lugar número 36 de los 48 cupos que competían por un lugar en los 800 metros llanos en Tokio 2020. Recientemente batió el récord nacional de la prueba en Ginebra, en el marco del World Continental Tour con un registro de 2:00.20 (dejando atrás su propia marca de 2:01.46, obtenida en el Sudamericano de mayores de 2015).

Santiago González, docente y entrenador de atletismo en el club Defensor Sporting contó a Zona Mixta cómo ve a Déborah en la previa de Tokio: “Creo que llega en un nivel muy alto. De hecho, en su última competencia realizó su mejor marca personal, lo cual significó también el récord nacional absoluto batiendo su propio record de hace ya algunos años con una marca de 2:00:20, muy cerca de quebrar esos dos minutos, de conseguir ese “sub 2” tan buscado por las mujeres en ese nivel olímpico. Por lo tanto, llega con una motivación bastante alta y la verdad que llega a un nivel muy muy bueno para lo que es ella, para lo que es Uruguay y para lo que es la prueba también”.

Acerca de lo que podemos esperar de la competencia, González agrega: “Supongo que Deborah va a salir a buscar ese “sub 2” justamente, para poder de esa manera pelear la clasificación de los hits y poder acceder a la semifinal de los 800 metros. ¿Cuál sería el batacazo? Bueno, haber pasado a esa instancia de semifinal y ahí sí que se dé una carrera como para que ella pueda pelear y meterse en la final. Eso sería un batacazo y creo que sería algo histórico”.

Emiliano, el diplomado

Río 2016 fue la consagración de Emiliano Lasa, con ese sexto puesto y diploma olímpico en salto largo que significó la mejor actuación de un atleta celeste en la historia olímpica. Cinco años después, Lasa es uno de los grandes referentes del deporte uruguayo que llega a Tokio después de un camino bastante tortuoso que incluyó lesiones, cirugías, pandemia y mucho tiempo sin competir.

A sus 31 años, luego de todos esos altibajos en el ciclo olímpico, logró la clasificación sobre la fecha de cierre del ranking (al culminar en el lugar 32 de la misma cantidad de cupos que otorgaba la prueba).

“De chico siempre nos sorprendía la forma en que saltaba las cañadas… Mientras nosotros las rodeábamos, él saltaba una punta de metros y caía perfecto, como un gato”, así contó Luis Lasa (padre de Emiliano) a Zona Mixta en 2018 sobre cómo se forjó el atleta olímpico uruguayo más destacado en una prueba como el salto largo.

En esta prueba, el saltador recorre 50 metros de carrera hasta la línea de batida y salta con una gran zancada. La distancia se mide desde la huella más próxima hecha en el foso hasta la línea de batida. Si se traspasa la línea la huella queda marcada en la plancha y el salto será nulo. El salto se compone de tres fases o etapas, que componen la técnica atlética: La fase de carrera, la fase del impulso y la fase de la suspensión (también llamada “fase de vuelo”). La velocidad durante la carrera y la dirección del viento son claves para conseguir el éxito

¿Cómo llega?

Así ve Santiago González a Emiliano Lasa en la previa de su participación en Tokio 2020:“En el caso de Emiliano, creo que las condiciones son un poco diferentes a las de Deborah, no ha logrado su mejor rendimiento personal en cuanto a marca, siendo su mejor marca de este año 8.11 y sabiendo que Emiliano tiene más de esa marca. De todos modos, creo que apuntan con su entrenador a llegar en el mejor momento de su entrenamiento justamente en los juegos olímpicos, logrando saltar una sola vez este año por arriba de los 8 metros, pero con competencias internacionales bastante importantes donde ha conseguido buenos puestos”.

Y al respecto de lo que podemos esperar de Lasa, nos dijo: “Creo que lo que podemos esperar de Emiliano, obviamente sería que el vuelva a saltar cómodamente por arriba de los 8 metros, buscando su mejor marca del año entre 8.10, 8.11 -que es lo que saltó este año- y 8.15, y creo que algo más esperanzador sería volver a saltar por arriba de los 8.20, que es su mejor marca y con eso poder acceder a la final. Yo creo que saltando entre 8.20 y 8.25 tiene posibilidades de ingresar en la final, en esos 12 cupos tan esperados y ahí es otra historia. Y poder meterse después en los 8 finalistas que tienen los seis saltos, que clasifican a los otros tres saltos sería un batacazo nuevamente para Emiliano como lo fue en Rio, que si bien creo que para Tokio el nivel de salto largo es un poco más alto de lo que fue en Rio, de todos modos, podría apuntar Emiliano a eso y ser ese su batacazo”. Dos referentes del deporte uruguayo, tanto Déborah como Emiliano tomaron en un momento la decisión de irse a entrenar fuera del país (Rodríguez en Estados Unidos, Lasa en Brasil) por razones de entrenamientos, infraestructura y competencia, con el fin de alcanzar su máximo potencial. Las suyas son historias de mucho trabajo, esfuerzo y sacrificio que marcaron un camino a Tokio cargado de incertidumbre y estrés, como el de la mayoría de los deportistas.

Agenda de competencia

Deborah Rodríguez – 29/7/21 – 21.55 horas

Emiliano Lasa – 31/7/21 – 7.10 horas

Informe especial de Zona Mixta para Radio Camacuá.

Mix olímpico: remo, vela y natación

Mix olímpico: remo, vela y natación

De los once deportistas celestes que participan en Tokio 2020, la velerista Dolores “Lola” Moreira (22) fue la primera en clasificarse a los Juegos Olímpicos, tras quedar en el puesto nº 44 (entre 110 competidoras) en el Mundial Laser Radial, llevado a cabo en Sakaiminato (Japón) en julio del año 2019.

La subsede olímpica destinada a los deportes náuticos es Enoshima, ubicada a casi 60 kilómetros de la capital nipona, lugar que ya conoce Lola tras haber conseguido allí el oro en setiembre del año 2018, durante el evento “la semana Olímpica”, que constó de tres regatas.

La vela viene siendo una disciplina deportiva en la que Uruguay se destaca por una permanente presencia olímpica. Ha estado en las últimas 10 ediciones olímpicas de forma ininterrumpida, teniendo tres abanderados: Ricardo Fabini en Barcelona 1992, Alejandro Foglia en Beijing 2008 y Lola Moreira en Río 2016. Justamente Jano Foglia, junto a Milton Wynants y Andrés Silva, comparten la marca de haber participado en cuatro citas olímpicas.

En el caso de Lola, con apenas 22 años, ya va por su segundo Juego Olímpico, y comparte con Mariana Foglia (Rio 2016) y Dominique Knüppel -debutante en Tokio 2020- el destaque de ser las tres mujeres que han participado por la vela uruguaya en este megaevento.

En la experiencia de Rio 2016, Lola se posicionó en el puesto 25º, sobre 37 participantes. Su objetivo para Tokio 2020 es estar dentro de los primeros quince lugares, siendo un verdadero batacazo poder ingresar en la medal race, o sea en la regata final -la nº 11-, donde solamente clasifican los diez mejores.

Todavía está fresquito el recuerdo de Jano Foglia colocándose en el segundo puesto de la medal race en Londres 2012, obteniendo la segunda mejor actuación de la vela olímpica con un 8º lugar (diploma olímpico incluido).

Tomando en cuenta que el promedio de edad de quienes han venido ganando medallas olímpicas en la categoría Laser Radial ronda entre los 26 a 28 años, justamente donde el pico de rendimiento deportivo es óptimo, todavía Lola tiene margen de mejoras. Aunque las regatas hay que desarrollarlas, y la declaración más repetida de Lola es: “en las regatas gana el que se equivoca menos”, pueden presentarse imponderables.

Uruguayos por el mundo

Los nadadores uruguayos Nicole Frank (17) y Enzo Martínez (26), formados en el Club Olimpia (Montevideo) y Campus de Maldonado respectivamente, estarán participando en sus primeros juegos olímpicos, al hacer uso de los cupos de universalidad, y ser los mejores ranqueados en Uruguay. Ambos vienen entrenándose en Estados Unidos.

En la natación olímpica, Uruguay tiene sus mejores desempeños en los dos octavos puestos que consiguió Ana María Norbis en México 1968, tanto en 100 como 200 metros espalda; el noveno puesto de Florbel Pérez en Helsinki 1948 en 1500 metros libres; y las destacadas actuaciones de Carlos Scanavino en dos competencias en Los Ángeles 1984, conquistando los puestos 10º (1500 metros libres), 13º (200 metros libres) y el 12º en Seúl 1988 (200 metros libres). También está muy presente la actuación del 4 x 100 metros libres que protagonizaron en México 1968 Mónica Figueroa, Ruth Apt, Lylián Castillo y Felicia Ospitaletche, consiguiendo el 14º lugar.

En cuánto a las disciplinas que se presentarán los uruguayos en Tokio, Nicole tiene como antecedente las actuación de Ruth Apt y Felicia Ospitaletche en Mexico 1968, que en los 200 metros combinados se ubicaron en los puestos 32 y 33 respectivamente, con tiempos de 2 minutos 45 segundos 9 décimas y 2 minutos 47 segundos y 8 décimas respectivamente. Cuatro años después, en Munich 1972, Felicia volvió a competir en la misma prueba, colocando un tiempo de 2:37.69, obteniendo el lugar 39.

Por su parte, Enzo Martínez competirá en 50 metros libres, habiendo tres antecedentes. En Beijing 2008 Francisco Picasso puso de tiempo 23.01. Por su parte, en Atenas 2004 Nicolás Mafio se colocó en la misma posición con un tiempo de 23.58. Cuatro años antes, el primer nadador uruguayo en competir en esta prueba fue Paul Kutcher en Sydney 2000, cronometrando 23.90.

Para poner en contexto, los mejores registros de los nadadores celestes debutantes en estos juegos son: 2:18.24 en el caso de Nicole, y 22.44 en el caso de Enzo. Poder bajar estas marcas en Tokio 2020 ya sería una excelente actuación para ellos.

Las pruebas son bien distintas. En el caso de los 50 libres, la potencia y velocidad son fundamentales, tanto la partida como el remate final. En el caso de los 200 mtetros combinados, justamente los cambios de ritmo (propios de cada uno de los estilos), así como las transiciones son fundamentales, adquiriendo cierta estrategia de carrera tomando en cuenta que no alcanza solo con la fuerza y potencia, sino que la resistencia al esfuerzo máximo es relevante para sostener el rendimiento durante toda la competencia.

Uno de los puntos en común de los dos es que vienen entrenándose desde ya un tiempo en EEUU, en el caso de Nicole desde fines de 2019 y en el de Enzo desde el año 2013.

Dejar todo en el Tatami

Mikael Aprahamian (33) será el representante uruguayo en judo, en la categoría de menos de 81 kilos. El judoka radicado hace tres años en España va a la tierra donde se inventó su deporte con los objetivos más altos, dispuesto a dar todo por sus sueños.

Hasta esta edición, Uruguay había tenido cinco representantes olímpicos en judo. Leonardo Stéffano (categoría de menos de 65 kilos) fue el primero, en Barcelona 1992 y Atlanta 1996, Juegos en los que también participó Willian Bouza (menos de 95 kilos). Los dos finalizaron en la 21º ubicación.

Sydney 2000 tendría a la mejor participación histórica del judo uruguayo en los JJOO, con el quinto puesto del nacido en Francia Álvaro Paseyro (en menos de 81 kilos, misma categoría en la que compite Mikael Aprahamian). La campaña de Paseyro comenzó con victorias ante el uzbeco Farkhod Turayev en segunda ronda y el mongol Tsend-Ayuushiin Ochirbat en cuartos de final, para ser derrotado por el japonés Makoto Takimoto en las semifinales. En el repechaje vencería al norcoreano Kwak Ok-Chol y en la pelea por la medalla de bronce sería derrotado por el portugués Nuno Delgado.

Luego de dos ediciones de ausencia, Uruguay volvió a estar representado en Londres 2012 por Juan Romero (17º en menos de 90 kilos) y en Río 2016 por Pablo Aprahamian, el hermano mayor de Mikael (17º en menos de 100 kilos). En Tokio 2020 le toca al menor de los Aprahamian ser el representante uruguayo en la tercera presencia consecutiva de este deporte a nivel olímpico.

Mikael se vinculó desde muy chico al judo, un deporte que para él es una forma de vida que le ha dado mucha constancia y disciplina. Siguiendo el ejemplo de su hermano mayor Pablo, empezó desde los cinco años en el Club Náutico practicando varios deportes. Gimnasia y natación acompañaban al judo, en algún momento también jugó al fútbol y al básquetbol, pero se terminó inclinando por el deporte en el que mejor le iba. Radicado en Valencia (España) desde hace tres años buscando mejores condiciones para entrenar y crecer como persona y como atleta, se siente hoy en su mejor momento físico y mental. El niño que se acercó al judo como uno de tantos deportes es hoy un judoka olímpico de 81 kilos que siente que le puede ganar a cualquier contrincante, esa es su mentalidad y forma de motivarse.

 

Informe de Zona Mixta para Radio Camacuá.

Clavo mi remo en el agua

Clavo mi remo en el agua

Especial de ZonaMixta para Radio Camacuá.

Uruguay estará representado en remo por el doble par ligero que conforman Bruno Cetraro (23) y Felipe Klüver (21) dirigidos por Osvaldo Borchi, un entrenador argentino de élite que eligió hace seis años llevar adelante el proyecto de Uruguay y diseñó la dupla luego de evaluar las mejores combinaciones de remeros.

Uruguay tiene diez medallas olímpicas en su historia y cuatro las obtuvo en remo (Eduardo Risso, plata en Londres 1948, y Guillermo Douglas, bronce en Los Ángeles 1932 en single Scull, Juan Antonio Rodríguez y Williams Jones en Londres 1948 y Juan Antonio Rodríguez con Miguel Seijas en Helsinki 1952, ambas de bronce en doble Scull). Hasta ahora, nuestro país estuvo representado en 16 ediciones de los JJOO por 34 deportistas (todos en la rama masculina). Rodolfo Collazo es, con tres participaciones (Atenas 2004, Beijing 2008 y Londres 2012), el remero uruguayo más olímpico.

Este deporte tuvo al deportista uruguayo más joven en la historia de los Juegos, con la participación de Daniel Jorge con 13 años en Munich 1972, y ha aportado cuatro abanderados a nuestras delegaciones (Guillermo Douglas en Los Ángeles 1932, Luis Aguiar en Roma 1960, Jesús Posse en Seúl 1988 y Rodolfo Collazo en Londres 2012).

Justamente Collazo, quien con su participación en Beijing 2008 enganchó a un niño que miraba por televisión la competencia y le terminó dando su primera clase en el Montevideo Rowing, contó a Zona Mixta sobre la actualidad del doble que junto con Felipe Klüver integra Bruno Cetraro, ese niño hiperactivo con el que con los años terminaría compitiendo en un mundial, un panamericano y desarrollando una relación de amistad por el deporte: “El doble par peso ligero de Bruno y Felipe es un doble muy bueno que ha superado las expectativas de todos, ha tenido unos rendimientos excelentes, mejores y más destacados de lo que han hecho otros dobles peso ligero en nuestro país y han tenido la performance de clasificarse primeros dentro de la clasificación latinoamericana, lo cual los cataloga y los posiciona en un lugar bastante especial para estos Juegos”.

Desde que su padre lo llevó al Rowing, donde en su primera clase se encontró con que el profesor era… Rodolfo Collazo, Bruno no paró de ganar hasta el oro panamericano. Y al igual que Collazo en Londres 2012, será uno de los abanderados de la delegación uruguaya. Por su parte, el camino de Felipe comenzó en Mercedes, donde acompañó a un amigo a la escuelita de remo del club Remeros y terminó descubriendo su pasión por un deporte que comenzó como un juego y empezó a tornarse cada vez más competitivo.

Simbiosis perfecta

El doble par ligero exige un completo equilibrio entre dos personas que además de promediar 70 kilos, tienen que complementarse en sus características y ser solidarios en el esfuerzo. Felipe es el que lleva la estrategia para marcar y leer la regata, mientras que Bruno representa la fuerza bruta que acompaña en el tiro. Cetraro contó a Zona Mixta Radio (Uniradio) que pasaron de ser rivales en sus clubes a compañeros en la selección uruguaya y hermanos de la vida en un año y medio. El desgaste físico es tan grande que no se pueden hablar durante la remada, pero no lo necesitan porque se conocen de memoria.

En nota con el suplemento Referí de El Observador en mayo de 2021, Borchi detallaba sobre el rol de cada uno: “Felipe tiene la técnica, la habilidad y la destreza para llevar el bote, es el patrón del bote desde la popa. Bruno es una bomba, es explosión. Es un pistón que no deja nunca de estar al 100%. Acá uno más uno no es dos, se complementa la potencia de Bruno y la destreza de Felipe”.

Osvaldo Borchi estará en sus décimos JJOO como entrenador, ya estuvo al frente de las selecciones de Argentina y España, es el refundador de la selección uruguaya en su paso anterior en 2003 y 2004 y ahora hace seis años que está llevando adelante este proceso de trabajo. Los tres se encontraron en febrero de 2020, cuando Osvaldo concluyó luego de una serie de exhaustivas evaluaciones que la de Cetraro y Klüver era la dupla que mejor funcionaba. Desde el comienzo de la pandemia y para poder tener las mejores condiciones para entrenar, Felipe se mudó a la casa de Borchi, quien lo adoptó como un hijo más. La dupla entrenó sin pausas en el Lago Calcagno, en Shangrilá y en marzo de este año logró una histórica clasificación en el Preolímpico de Río de Janeiro, ganándole a Chile y a Brasil en la recta final.

¿Qué podemos esperar?

Al respecto de las expectativas, cómo llegan nuestros remeros y cuáles serían los objetivos esperables, Rodolfo Collazo expresó a Zona Mixta que la mejor clasificación de países que entraron desde la clasificación latinoamericana la tuvo Cuba, que quedó en Final B en Beijing 2008. Y más o menos en ese entorno ubica a la dupla uruguaya.

“Creo que este doble tiene con qué para estar dentro de esa clasificación y dentro de esa justa, me parece que es un bote que ha hecho una buena preparación, ha competido y ha tenido intervenciones internacionales que lo han catapultado a estar arriba, marcas en remorgómetros que baten records, y tienen la capacidad para poder lograrlo. Después obviamente son regatas y hay que competir, hay que llevarlas delante, pero yo creo que es un doble que puede meterse en la Final A o luchar los primeros puestos de la Final B. Quiere decir que podemos aspirar a ver un bote peso ligero dentro de los primeros diez puestos del mundo, que ya estaríamos hablando de diploma olímpico”.

Las regatas son de seis botes en tres series. Los dos primeros pasan a semifinales y el resto va a repechaje. Los tres primeros del repechaje van a semis, el resto va a la Final C para definir los puestos del 13 al 18. Los tres primeros de las semifinales van a la Final A por las medallas y el resto van a Final B para definir los lugares del 7 al 12. En Río 2016, los ocho primeros botes entraron con una diferencia mínima de apenas un segundo. Para Tokio, las potencias como Alemania, Italia e Irlanda son los favoritos.

Luego de obtener la clasificación a Tokio, la dupla uruguaya se fue a México el 10 de mayo para hacer un mes de entrenamiento en la altura del DF y de ahí a España para terminar la preparación. Para ver dónde están parados en cuanto a nivel, toman como medida al bote chileno, al que superaron al final en el preolímpico después de ir toda la regata juntos y hace poco derrotaron por varios botes de ventaja en el campeonato de España (donde también derrotaron al bote español). Luego de un recorrido de medallas sudamericanas, Juegos Odesur, competencias nacionales y mundiales, van a Japón con el objetivo cierto de ser finalistas B y con el sueño de llegar a la Final A, lo que sería una hazaña. Por su juventud y proyección, tanto ellos como su entrenador apuntan a llegar a París 2024 en condiciones todavía mejores.

Agenda de Competencia

Día: Viernes 23 de julio / Hora: 23.20 (hora de Uruguay)

Reafirma Collazo sobre la manera en la que llegan y a sus opciones: “Teniendo en cuenta que su entrenamiento en todo el ámbito de la cuarentena y en todo el ámbito de pandemia lo han podido llevar adelante inteligentemente y estratégicamente (ellos casi nunca pararon de entrenar y siempre han tenido una capacidad de respuesta muy positiva), me parece que las opciones para ellos son bastante positivas a estar en la lucha por el diploma olímpico”.

Así como la canción de Jorge Drexler que ganó el único premio Óscar para Uruguay habla de remar buscando la luz al otro lado del río, nuestros remeros pondrán sobre las aguas japonesas el fruto de un año de entrenamiento a puro sacrificio, buscando el diploma olímpico sabiendo que el camino sigue.