Eduardo Larralde
En entrevista con Camacuá Diario, Eduardo Larralde detalló el trasfondo y el contenido de la última reforma de la Caja Bancaria, plasmada en la ley 20.208 del año 2023.
Dicha reforma fue necesaria debido a los efectos de la pandemia, que hicieron que las reservas de la Caja bajaran considerablemente.
Fue así que, gracias a un proceso maduro de diálogo y negociación entre trabajadores, empleadores y gobierno, se llegó a una fórmula de salida acordada por las tres partes.
Según explicó Larralde, esa fórmula es la que se está llevando a cabo actualmente y viene cumpliendo con todas las etapas satisfactoriamente. El camino trazado supone que hasta el año 2030 persistirá el déficit en la Caja, pero a partir del 2031 comenzará a haber superávit.
El déficit se irá reduciendo gracias a un aumento en la contribución de los trabajadores, basada en más años de trabajo para los activos y un impuesto extra a los pasivos; al aumento en la partida de contribución patronal; y a una garantía soberana brindada por el Estado para que la Caja Bancaria acceda a nuevos financiamientos.
De hecho, muchos de estos financiamientos ya se han conseguido, como una línea de crédito con la Corporación Andina de Fomento (CAF), otra con el banco de desarrollo regional FONPLATA, y próximamente la Caja realizará una emisión de obligaciones negociables, siempre con la garantía del Estado.
Es decir que la Caja Bancaria viene avanzando de manera sostenida y cumpliendo con sus metas, inclusive por encima de las expectativas iniciales. Por estos años atraviesa un déficit, previsto y estudiado, que no es novedad sino que es parte de un camino trazado por la reforma, aprobada por ley en el período anterior.
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