Mariella Cappetta y Patricia Plada

por Camacuá Diario

El taller será el próximo lunes 5 de octubre, de 19:30 a 21:30. Tendrá una modalidad virtual, para facilitar el acceso desde cualquier punto del país, es gratuito y se solicita inscripción previa a través del correo comisionsalud@aebu.org.uy. 

Quienes pueden participaron son los delegados y delegadas que representan al sindicato en las comisiones de salud en las empresas, integrantes de las Representativas y afiliados y afiliadas a AEBU en general.

Las psicólogas Mariella Cappetta y Sandra Ferrari, integrantes del equipo técnico de la Comisión de Salud Laboral de AEBU, serán las responsables de llevar adelante la actividad.

«Esta idea surge de lo que habitualmente recibimos como necesidades de los colectivos, que es cómo abordamos las situaciones de salud laboral en las empresas del sistema financiero», relató Patricia Plada, referente de la Comisión, en diálogo con Camacuá Diario.

Plada explicó que la particularidad del sistema financiero en cuanto a salud radica en «la carga mental, las emociones y el abordaje de situaciones conflicitivas», todos ellos aspectos comprendidos dentro de la salud mental.

«Este taller no solo refuerza la necesidad de poder tener formación en este ámbito, sino que también está en el marco de la política nacional de salud y seguridad en el trabajo, el decreto 246/024, que introduce los riesgos psicosociales en el abordaje cotidiano del ambiente laboral», detalló la consejera central.

La actividad, además, se enmarca dentro del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora el 10 de octubre a nivel internacional y que traerá aparejadas otras acciones vinculadas por parte de la Comisión de Salud Laboral de AEBU.

También entrevistada por Camacuá Diario, la psicóloga Mariella Cappetta adelantó que uno de los énfasis del taller estará puesto en «trabajar algunas herramientas» que permitan a los trabajadores lidiar con situaciones difíciles.

Cappetta señaló específicamente a «aquellos que trabajan en atención al público que, cuando no satisfacen las expectativas del cliente, están expuestos a situaciones molestas, incómodas y agresivas».

«Estos compañeros necesitan trabajar una regulación emocional para mantenerse equilibrados, aplomados, para poder escuchar y empatizar con el cliente, sin sentirse atacados ni pensar que la insatisfacción del cliente es su responsabilidad», profundizó Cappetta.