Del 9 al 18 de octubre pasado tuvo lugar en distintas salas de Montevideo la decimocuarta edición del Festival de Cine Nuevo, un evento que promueve la producción audiovisual emergente en nuestro país.

Tanto la ceremonia de apertura como de clausura, así como también numerosas funciones diarias, se realizaron en la Sala Camacuá. Esta ya ha sido sede en años anteriores y se ha consolidado como uno de los espacios más fuertes del festival.

«Se convirtió en una de nuestras salas principales. Arquitectonicamente es la sala más linda que conocemos, alcanza un nivel de proyección envidiable», valoró Juan Andrés Belo, director del festival, entrevistado este martes por Camacuá Diario.

Belo destacó la sinergia que se ha generado entre la organización del festival y la Sala Camacuá. «El ambiente, la gente que trabaja, todo lo que ocurre ahí, para nosotros está íntimamente conectado con nuestros objetivos y desde la Sala también lo entienden así, por lo que ha sido un círculo muy virtuoso», relató.

Sobre esta edición en particular, la decimocuarta en la historia del festival, Belo expresó que «fue una edición hermosa, no solo por las obras y la alegría de los realizadores que participaron, también porque se cosolidó un equipo de trabajo muy valioso y que realmente quiere mucho al proyecto».

Belo subrayó que, comparando los primeros años con los más recientes, hubo un desarrollo de la industria del cine en Uruguay a la cual se acopló el festival y que permitió su crecimiento sostenido edición tras edición.